Hoy me di cuenta que cuando bajas la mirada en silencio suavizas el momento.
Pensamientos tontos que a veces pasan por mi ingénua mente.
lunes, 2 de diciembre de 2013
domingo, 1 de diciembre de 2013
Respira y después echemos a volar.
Ven, cogeme de la mano. ¿Sabes que soy suertuda de que quieras volar conmigo? Vayamos por aquel sendero lleno de luz. Necesitemonos. Bailemos entre las nubes la balada más bella. Y cuando vengan los fantasmas, los ahuyentarás con tu vitalidad. Persigamos nuestros sueños hasta hacerlos realidad. Vivamos con una sonrisa. Lloremos de risa. Hagamos crecer árboles en nuestro camino. Hagamos crecer sonrisas en cada rincón. Y volemos. Volemos sin pensar. Seamos aves en el cielo. Seamos el fuego en el frío. Seamos el Sol en la lluvia. Ahora coge todo el aire que puedas y... echemos a volar.
Carta A Ryan
Te escribo porque me siento rendida de las dagas que te hacen volver. Ha sido una trayectoria muy intensa, resignandome a caminar contigo. Ni si quiera soy capaz de recordar en qué momento decidiste acompañarme. Sólo sé que estás aquí y que no quieres irte. ¿Tendré que resignarme? Tal vez, pues llevas unos días amarrado a las nubes de mi habitación; como si quisieras quedarte a vivir y convertir la escasa hilaridad que me quedaba en aflicción. Me paso las horas suplicándote que es tu hora de marcharte. Pero es muy tarde... sé que vas a estar aquí, convirtiendo a mi pobre corazón en un angosto pasillo, en el que solo caben lágrimas, arrepentimiento, que me hunden con ellos en el más profundo de los oceanos de dolor.
sábado, 30 de noviembre de 2013
Olvidar(te)
Cuando cierro los ojos no sé en qué pensar. No sé si siento que me apeteces o que simplemente no es lo que durante tanto tiempo ambos hemos pretendido. Me da pánico dejarme llevar. Tu dolor es mi dolor. Cada una de tus lágrimas atraviesa cada lóbrego recodo de mi interior; como si estuviera a punto de saltar por un gran acantilado y no supiera quién o qué hay al final. Pero, ¿Sabes una cosa? Al fin y al cabo, el dolor está hecho de recuerdos. Por eso quisiera olvidarte.
martes, 8 de octubre de 2013
Un somriure tan senzill
Avui només sé que estimo el teu somriure i la teva veu cridant entre tanta gent. La teva forma d'aconseguir els teus impossibles i com la realitat és un somni per a tu. Gràcies per ser tan especial a cada pasa que fas, perquè tot el que fas, ho fas amb amor. Perquè pels meus pensaments només troben les teves paraules, suaus i perfectes. I es veu tan clar en cada gest que fas...
I cada cop que atrapes el teu somni, fas que em senti volant, que tot estigui bé i res més importi, excepte el fil que ens manté units a distància. Que somriguis; i que un dels teus somriures me'l dediquis; i em facis tenir la força de lluitar per allò que em fa feliç. Entendre les teves mirades sense saber qui ets. Només un desconegut, tan proper i dolç. Gràcies.
miércoles, 2 de octubre de 2013
Bala en desamor
Cuando la bala salió disparada se llevó consigo todo lo que me había consumido durante tanto tiempo. Recubierta de la hiel de todos aquellos años en que nunca conseguí encontrar un motivo que llenara mi vida. Y que lo que realmente significó algo lo dejé tirado a sus pies, sabiendo que nunca sería para mí. Esa bala contenía todos los lamentos y todas las noches tirada junto al mueble del comedor, cigarrillo tras cigarrillo, con los ojos hinchadísimos de tanto llorar. Pude sentir en aquel instante el eco de las palabras que me destrozaron. Una vida derramada en un amor que nunca iba a ser correspondido. Viajé toda mi vida en soledad, entre las sombras y que todo lo que intenté jadear no fue sino en vano, únicamente contribuyendo a la amargura. Todo el desprecio recibido, resentimiento, lamento, rencor. Todo. Todo acabó en la bala que atravesó la piel de mi víctima, la piel de mi único amor.
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