domingo, 29 de septiembre de 2013

Promesas consumidas por el tiempo

Las promesas duran lo que lo sentimientos que nos llevan a realizarlas. Por eso tus promesas efímeras se las llevó el tiempo narcisista corriendo entre angostos pasillos que dejaban las nubes de los sentimientos.
Y aún hoy tus palabras rezuman la misma frivolidad que entonces. Aún hoy crees que sigues siendo tan interesante como solías ser. Y no te queda ni una brizna de credibilidad. El hálito de tu voz se desprendió para siempre de mi memoria, dejó de perseguirme, junto a los demás sentimientos, quemados; cuyas cenizas se encuentran enterradas y esparcidas. Encendiste el mechero y las quemaste con cada uno de tus actos, con cada funesto rato que pasaba esperando algo que nunca existió.
Las cenizas de cada sentimiento y cada promesa, se encuentran consumidas por el tiempo, cuya mecha, encendiste.

viernes, 16 de agosto de 2013

Escapando

Estaba harta de estar allí encerrada. Del aire turbioso que solo empeñaba mis más profundos deseos. Cuando acabó la retahíla de ofensas, salí a la calle y empecé a correr con todas mis fuerzas. Lo primero que vi fueron las luces azules vaporosas que alumbraban las calles. No sentía frío. No sentía calor. Tan solo sentía iba en contra de la dirección del viento, de cualquier acción correcta y poluta. De una vida que quería dejar atrás. Sentía que tan sólo rezumaba energía y sentimientos de pasión. Aquellos funestos momentos de mi vida debían encontrar un camino lejos de mí. 
No sé cuánto tiempo corrí, solo sé que cerré los ojos con vigor. Escapar. Debía pensar con recato y sincerarme conmigo misma. Sentí que me rozaban hálitos de sombras que intentaban arrastrarme a mi lugar de origen. Notaba que me perseguían sus gritos agónicos y trataban de frenarme.
Entonces, pasó. Vi una figura oscura, velada entre las tinieblas de aquel callejón. Paré en seco en la entrada de éste. ¿Eres otra de esas sombras? ¿Vas a decirme qué debo hacer? Pero el extraño, dio un paso adelante, de forma que la luz de la farola le alumbró mostrandome un rostro suave y níveo. Los ojos le brillaban como dos cuentas de cristal. Ladeó la cabeza y estiró sus finos labios para dibujar una sonrisa. Tenía un aspecto pulcro y atildado, bien parecido. Se acercó hasta a mi y puso su mano sobre mi hombro, sin dejar de sonreír.
Porfavor, dime qué tengo que hacer. Dime dónde puedo refugiarme de toda esta crueldad. Devuélveme la libertad, el afecto que perdí. Regalame palabras que releguen toda esta oscuridad. de Llevame de la mano hasta el lugar donde solo existe felicidad.

jueves, 15 de agosto de 2013

El mundo de los sentimientos olvidados

No es lo que esperaba. Pensé entre efluvios de melancolía. Tus manos han perdido el olor que desprendían. Tu índole se ha vuelto velada y siento que resbala entre los resquicios mi portal. Tus falsos besos quedaron relegados por mis sollozos en soledad. No quiero seguir sentándome a esperar tus tiernas palabras ni tus miradas apuntando mi corazón.
El tiempo se llevará todo eso. Estoy segura. El anhelo y derrota que hoy llenan mi interior serán sustituidos por luz y esperanza. Tus palabras valdran lo mismo que tú. Dejarán de cantar melodías entre mis pensamientos, burlándose de mi.
Tus promesas... tus promesas sin cumplir dejaran de ser el rostro de mi alma rota.
Lo único que lamento es que la razón ha llegado demasiado tarde, pues la heridas que me hiciste son demasiado profundas. Solo espero que aquellos momentos que embrujaban mi existencia sean capaces de encontrar el camino que les llevará al mundo de sentimientos olvidados.

jueves, 20 de junio de 2013

Perdida

Creo que me perdí a mi misma en algún momento del camino. Me encontré ante un mar de dudas, miedos y desesperación. De repente la luz se desvaneció y debilitó ; antes de si quiera reaccionar. Traté de alcanzar una mano antes de caer, pero solo encontré el hálito de alguien que justo acababa de esquivarme.

 ¿Y si tal vez debiera continuar sola? Solo necesito la fuerza. ¿Y si son los demonios de tu sufrimiento que vienen a atacarme en cada pensamiento? Solo debo pensar en mi felicidad. ¿Y si son los resquicios de un amor distinto a todos los demás que solo tiene alguna que otra fuga? Pero sigo sin entender que es amar... ¿Y si ambos nos hemos equivocado? ¿En qué?

Tratar de emerger. De encontrar todas las respuestas que me hagan seguir adelante. De mirar a los ojos a cada miedo y dejar que se esfume junto a la niebla en un nuevo día soleado.







domingo, 26 de mayo de 2013

A veces

A veces cierro los ojos muy fuerte, muy fuerte, muy fuerte y recuerdo tus labios estirandose, enseñándome tus preciosos dientes. Tus ojos iluminados por una luz que proviene de tu interior. De las arrugas maravillosas a lado y lado de tus labios.
Y pensar que todo eso me lo dedicaste a mi una vez...
Recuerdo tu optimismo. Y la manera en que llenabas de felicidad todos los lugares que pisabas. La manera que tenías de ser tú sin importar nada. Como si no existieran los problemas. La manera que tenías de sujetar mis manos entre las tuyas, níveas y suaves. Y solo así, eras capaz de hacerme creer en mí misma.
Me diste a entender que esa magia era eterna. Que no existían las despedidas. Pero a pesar de que físicamente continuas muy cerca de mi, tu interior ha volado muy lejos de aquí. Y no me canso de buscarte. No me rendiré.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Porque de vez en cuando va bien parar de correr, mirar a tu lado y sonreír.


jueves, 27 de diciembre de 2012

Se fue

Te llevaste de mi la niña que iba cogida de la mano de su madre. La que se escondía bajo la cama cuando tenía miedo. La que dibujaba nubes azules y soles con arcoiris  en hojas de papel. La que se hacía daño por tropezar después de correr entre juegos. La que hacía castillos de arena a la hora del recreo. La que se subía en columpios y se inventaba historias para soñar. La que lloraba por cualquier cosa.
Dejaste lágrimas a tu paso, episodios de odio desenfrenado, en tu huella solo había dolor. Solo quería acabar con ello como fuese. Solo quedaba una agonía por tu ausencia. Por pensar que tu eres, has sido y serás lo único que ha llenado. Dejaste algo llamado desamistad, algo oscuro, un pesar que envolvió todo mi ser y se alimentó de mi bondad, de mi felicidad, de la luz. Solo quedó un ser diminuto, en un infinito mar de amargura y desesperanza.

Enseñame a caminar.

¿Me das la mano?